La Diócesis de Añatuya es una de las más pobres de la Iglesia Católica, esta situada al nordeste de la provincia de Santiago del Estero a 190 km. de la capital provincial, y abarca 68.000 kilómetros cuadrados.
Al norte limita con la Provincia del Chaco. Al este con las provincias de Chaco y Santa Fe. Al suroeste limita con la Diócesis de Santiago del Estero, siendo el límite el río salado.
La problemática social es compleja y el cuadro de situación general está enmarcado en un escenario socio-económico de marginalidad y pobreza, no únicamente en relación a carencias materiales inmediatas sino a la falta absoluta de oportunidades de reconocerse como ciudadanos plenos y concientes de los derechos y deberes necesarios para construir su propia historia.
Las problemáticas que aquejan a la población incluyen cuadros de violencia familiar, desnutrición, hacinamiento, maltrato pasivo o activo, falta de hábitos de orden e higiene, entre otros.
Educación:
Las condiciones educativas son muy precarias y muchas de las escuelas carecen del material didáctico necesario.
La deserción escolar es muy alta: hay un 30% de analfabetos. Y de los niños que asisten a la escuela sólo un 20% termina la primaria, de los cuales un 25% ingresa a la Educación General Básica (E.G.B.) y sólo un 25% terminan este ciclo.
Por otro lado, La Educación General Básica no está implementada en todas las escuelas, siendo las poblaciones rurales las más afectadas, ya que los niños y jóvenes no tienen acceso a este ciclo.
Salud:
Toda esta extensa zona vive una situación de emergencia sanitaria ya que cuenta con escasos profesionales médicos, enfermeros/as y agentes sanitarios, y carece de las postas sanitarias y las salas de primeros auxilios necesarias.
Los malos caminos, la pobreza extrema y las distancias a ciudades grandes donde se hallan los centros sanitarios, agravados por la falta de conocimientos mínimos relativos a prevención de la salud, son la base de una alta mortalidad infantil y materno-infantil.
Existe gran cantidad de enfermedades endémicas como: Mal de Chagas-Mazza, Tuberculosis, Enfermedades Gastrointestinales, Hepáticas, Parasitosis, Cardíacas, Renales, Alcoholismo, etc. La mayoría son consecuencia de la desnutrición, falta de higiene personal, escasez de agua o consumo de agua no potable.
Población:
La Diócesis de Añatuya tiene una población de alrededor de 140.000 habitantes (una densidad de 2,06%), esta gran extensión y poca población hace que gran parte de la gente viva en pequeños poblados y en ranchos aislados rodeados de monte.
Al ser una zona en donde no hay industrias, un 65% de la población no tiene empleo, por lo que el nivel de vida de la gran mayoría de los habitantes cae por debajo de la línea de pobreza. Los pocos jefes de hogar que cuentan con empleo suelen ser: maestros, empleados públicos, albañiles y cosecheros ‘golondrina’ (o estacionales).
Las mujeres que trabajan son pocas, y las que lo hacen son en su mayoría: docentes, enfermeras, empleadas estatales o empleadas domésticas. En la zona rural un grupo reducido de mujeres trabaja en las cosechas.
Población Infantil:
La población de chicos con la que trabaja Haciendo Camino tiene algunas características particulares.
En la mayoría de los casos, los niños han sufrido o sufren algún tipo de maltrato.
Dentro del maltrato infantil se pueden diferenciar dos tipos: por comisión (chicos golpeados, violados, abusados, insultados, etc) y por omisión (falta de cobertura de las necesidades básicas, falta de afecto, falta de atención y cuidado, negligencia, abandono, etc.)
Todas estas situaciones vividas hacen que los chicos tengan características particulares:
Muchos chicos son violentos, agresivos y peleadores. Son chicos que repiten el único tipo de vínculo que aprendieron en sus hogares.
Por otro lado, están los chicos que son excesivamente cariñosos, por no haber recibido afecto buscan constantemente un beso, un abrazo, y esta es una manera de tratar de suplir la carencia que tienen.
La mayoría de los chicos poseen muy baja tolerancia a la frustración. Posiblemente, después de haber sentido el abandono de sus padres, la falta de amor, etc., son chicos con mucha angustia y esto hace que no puedan soportar más fracasos, más dolor o más situaciones angustiantes.
Asimismo, gran parte de la población infantil con la que trabajamos tiene problemas de aprendizaje, dificultades para asimilar conocimientos y bajo rendimiento cognitivo y académico. Esto se debe por un lado a la falta de estimulación propia de los ambientes en los que viven, pero fundamentalmente esto es producto de la mala alimentación en los primeros años
En muchos casos los niños encuentran dificultades a la hora de desarrollar actividades lúdicas de manera armónica debido a problemáticas sociales que impiden a las familias proveer un momento y un espacio propicios para el juego.
Los padres y madres, por su condición económica, suelen pasar mucho tiempo fuera del hogar u ocupados en tareas domésticas mostrando un aparente desinterés respecto del desarrollo infantil y adoptando, en ciertos casos, actitudes abandónicas. Los niños, carentes de referentes sociales, crecen en ambientes de escasa estimulación que dificultan el desarrollo de las habilidades y capacidades propias de la edad en la que se encuentran.
Los niños no cuentan con espacio ni tiempo suficientes para el desarrollo de la actividad lúdica. Carecen de juegos y juguetes, por lo cual, frente a un objeto lúdico, no saben como desenvolverse. Pasan la mayor parte de su tiempo en la calle o realizando actividades cargadas de responsabilidades y compromisos no correspondientes a su edad.
.jpg)
Barrio La Merced
Familias:
La mayoría de las familias que habita el barrio La Merced son familias numerosas, cuyas necesidades básicas están insatisfechas.
El nivel escolar de los padres de familia es, en la mayor parte de los casos, bajo o nulo y la mayoría de los jefes de hogar están desocupados o realizan empleos temporales.
Es muy frecuente que los hombres no tengan un trabajo donde sentirse realizados y útiles con lo que hacen y por ende, recurran a mostrarse autoritarios en sus casas. Esto les permite aliviar el sentimiento de inutilidad y de ser poco productivos que les genera la falta de trabajo y de oportunidades.
Asimismo, las condiciones de vida difíciles, la marginación y la pobreza, muchas veces generan acumulación de tensiones y de estrés, que los hombres descargan violentamente con su familia.
En muchos casos, los hombres que golpean a sus hijos o esposas son personas que de chicas fueron víctimas de violencia, de maltrato o de abuso.
Las familias padecen una gran falta de comunicación y es muy común que se recurra a la violencia por el desconocimiento de una mejor vía para resolver los conflictos.
Otros factores fundamentales que contribuyen a mantener la violencia son la aceptación cultural de la misma y el machismo.
Es muy frecuente encontrar las siguientes situaciones familiares:
- Mujeres solas con hijos de distintas uniones.
- Abuelos que crían los bebés que tienen sus hijas adolescentes que permanecen solteras en la casa. En muchos casos los nietos son mayores que los hijos y los crían todos como hijos propios.
- Familias compuestas por abuelos y nietos (los hijos se fueron a ciudades grandes en busca de trabajo dejando a los niños a la crianza de los abuelos).
- Durante largos meses, la mujer queda sola en la casa con 5, 6 o más hijos, porque el marido debe salir a trabajar en las distintas cosechas con los hijos mayores.
- Familias que además de sus propios hijos y nietos, recogen a niños huérfanos o abandonados por sus padres, que les han sido dados, ignorándose en algunos casos su origen y apellido. Problemas que surgirán más tarde en su adolescencia.



