Tejiendo el cambio

En el mes de la mujer, renovamos nuestro esfuerzo para potenciar el rol que cumplen las mujeres de las comunidades del Norte argentino. Lo hacemos a través de talleres de tejido que ayudan a 160 mujeres a valerse por sí mismas y a confiar en todo lo que tienen para dar.

Detrás de cada taller de tejido y cada muñeco que se fabrica, hay miles de deseos de mujeres con ganas de salir adelante, de adquirir conocimientos con los que puedan tener una fuente propia de ingreso y sostener a sus familias.

Hoy son 160 las mujeres que participan del taller de tejido del Programa Oficios que se dicta en siete de nuestros Centros de Prevención de Desnutrición Infantil y Promoción Humana ubicados en Santiago del Estero.

Todas ellas provienen de familias en situación de vulnerabilidad social y, un 75% fue madre durante la adolescencia.

Una de ellas es Cindy, quien tiene 30 años y hace tres años, se acercó al Centro de Haciendo Camino en la ciudad santiagueña de Añatuya, para que sus hijos asistieran al Programa Nutrición, que brinda diagnóstico nutricional, atención, y acompañamiento integral. Al mismo tiempo, aprovechó para sumarse al Programa Oficios del Centro. Ya contaba con algunos conocimientos de costura, pero en la organización, tuvo profesoras de tejido y costura que lograron que se convirtiera en la profesional que es hoy. Hace muñecos para vender y como si fuera poco, decidió anotarse en una escuela nocturna de costura y tejido para seguir perfeccionándose.

En un comienzo, y como excusa para que las mujeres del barrio La Merced tuvieran un lugar de encuentro, se comenzó a dictar un taller de tejido en el Centro de Añatuya. Pero fue recién en 2012 cuando se formalizó dentro del Programa Oficios, y el objetivo dejó de ser el encuentro para pasar a ser un espacio de empoderamiento y contención. Hoy no es solo un ámbito de aprendizaje, sino también un lugar que potencia la independencia de las mujeres, fortalece su autoestima y las convence de que son capaces de realizar todo lo que se propongan. Sus nuevos conocimientos les permiten tener un presente diferente.

Ayelén tiene 20 años y asiste a nuestro Centro en la ciudad de Monte Quemado desde los 15, cuando ingresó al Programa Embarazadas para recibir acompañamiento de nuestro equipo durante todo el proceso.
Su hija Solange nació e ingresó al Programa Nutrición y luego fue dada de alta. En este tiempo, Ayelén se sumó al taller de tejido con el sueño de confeccionar sus propios productos para vender. Además, retomó sus estudios secundarios y terminó el Bachiller.
Hoy, no solo dedica su tiempo a su hija sino que también realiza muñecos por encargo, además de mantas y suvenires.

Al comienzo del proyecto participaban sólo unas 10 mujeres, y actualmente son 160 divididas en 15 talleres, de las cuales 130 perciben ingresos por la venta de muñecos. La comercialización de los muñecos la centraliza Haciendo Camino a través de la participación en ferias y de la venta en locales. Pero, por su parte, muchas de las mujeres también venden en sus comunidades o reciben encargos de sus vecinos y conocidos.

Además de las capacitaciones en oficios, las mujeres participan de talleres de educación para la salud, y sus hijos reciben seguimiento nutricional.

Carolina Stanchuk, una de las Coordinadoras del Programa Oficios, señala que: “lo que les aporta el taller de tejido es un lugar de pertenencia. Luego de un tiempo se hacen amigas y comienzan a compartir sus tristezas y alegrías, y a acompañarse mutuamente. El sentirse cómodas les permite aprender y aceptar, tanto las correcciones de la profesora, como de sus propias compañeras. Esto hace que la calidad del producto aumente, se venda mejor y cada asistente del taller pueda soñar qué hacer con ese ingreso que logra con su propio esfuerzo”.

Para comprar los muñecos que confeccionan las madres, contactarse con Carolina Stanchuk: [email protected]