El valor de aprender un oficio

En muchas de las comunidades donde trabajamos, las oportunidades laborales para las mujeres son muy limitadas. La distancia, la falta de acceso a formación y las responsabilidades de cuidado hacen que insertarse en el mundo del trabajo sea un desafío cotidiano.

Sin embargo, sabemos que cuando una mujer accede a herramientas concretas para desarrollarse, no solo cambia su realidad: también se fortalece su familia y su comunidad.

Hace algunos años, Sonia se acercó a nuestro Centro en Añatuya  buscando un espacio donde aprender, compartir y proyectar algo distinto para su futuro.  Es mamá de dos hijos, y como muchas mujeres de su comunidad, gran parte de su tiempo estaba dedicado al cuidado de sus niños y las tareas del hogar. Hasta ese momento, sus posibilidades laborales eran escasas. Vivía en un contexto donde el trabajo para mujeres casi no existía. A través del Programa de Oficios, comenzó a formarse en el Taller de Costura pero más allá del aprendizaje técnico, lo que se fue construyendo fue mucho más profundo.

En cada encuentro, no solo incorporó herramientas prácticas, sino también confianza en sus propias capacidades. Aprendió a organizar su trabajo, a sostener un proceso, a proyectar objetivos y a pensar en una fuente de ingresos. Tuvo la oportunidad de aprender a coser y finalmente hacerse cargo de un rol como profesora. También creó su propio emprendimiento y tiene un nuevo sueño: armar su propio taller y dar trabajo a otras mujeres que están en situación de vulnerabilidad como ella. Nuestro acompañamiento no se limita a enseñar un oficio, sino que buscamos generar espacios donde las mujeres puedan fortalecerse, vincularse con otras y construir autonomía de manera progresiva.

Con el tiempo, Sonia  empezó a aplicar lo aprendido. Primero con pequeños trabajos, luego animándose a asumir nuevos desafíos. Hoy, su trabajo le permite generar ingresos y acompañar a su familia de otra manera. Pero sobre todo, le permite verse a sí misma desde otro lugar: como una mujer con herramientas, con capacidad de hacer y de decidir.

Historias como las de Sonia  reflejan algo que vemos todos los días. Cuando una mujer accede a oportunidades reales de formación y acompañamiento, se abren nuevos caminos.

Por eso, desde Haciendo Camino seguimos apostando al Programa Oficios como una herramienta clave para fortalecer la autonomía económica de las mujeres en contextos de vulnerabilidad. Porque aprender un oficio no es solo adquirir una habilidad, es construir posibilidades.

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